Tardes de Enero en San Miguel de Tucuman
Hace calor en la ciudad, si no estuviera nublado sería peor infierno, a nadie le importa el termometro, la temperatura es la misma “hace LA calor” , caminar por las calles es una tortura, la gente se aleja más de la cuenta, evitando en lo posible rozar sus cuerpos en la danza volcánica de las peatonales. Casi como un oasis en medio del desierto las galerías comerciales te invitan a pasar, seducidos por el canto de los aires acondicionados nos hacemos los de mirar mientras nos abusamos de la hospitalidad del comerciante… ay de nosotros sin ese toque de frescura artificial…
El calor y la época revolucionan solo por unas horas la fría y real postal de las calles tucumanas, en la peatonal Muñecas un niño lustrabotas está sentado en el piso sin perder de vista su cajoncito , frente a una playstation que quizás nunca podrá tener o siquiera pagar, juega con ella mientras el vendedor del comercio se lo permite con un dejo de bondad. Todos los vendedores están tan cansados del calor que no hacen otra cosa que caminar como fieras enjauladas dentro de los comercios y si acaso llega un casual comprador poco y nada se esfuerzan por retenerlo… están bastante ocupados en refrescarse con el aire acondicionado, bastante entretenidos con los partidos deportivos que retransmiten uno tras otros los enormes televisores expuestos en la estantería. En otro comercio de la competencia en la misma cuadra también un par de niñas de la calle juguetean sin culpa con unos ipads sobre las vitrinas… se pasean con una botella que parece contener miel… siguen curioseando entre las chucherías tecnológicas, teclean como si fuesen pianos las netbooks todavía con ese inconfundible olor a nuevo. Esta tarde no solo los niños se divierten, en otro local de electrodomésticos sobre calle 25 de Mayo un vendedor juega en soledad contra una nintendo wii, el calor hoy da piedra libre para todo.
Un grupo de exaltados salta y revolean sus remeras frente al Centro de Monitoreo… solo quieren sus 5 segundos de fama. El Templo de la Catedral está repleto de familias, niños bautizados y la voz del sacerdote que repite una interminable lista de nuevos nombres, un par de turistas colados boquiabiertos toman fotografías a las pinturas en lo alto. La bendita Plaza reune a todos los personajes, a los solitarios, o a los enamorados, ya se acerca el 14 de Febrero y el amor reconquista cada una de estas esquinas… besos, abrazos, y promesas, el vendedor de flores asalta a cuanta pareja se cruce en su mira telescópica…¿ quién se va negar a pagar lo que tenga que pagar por una flor para su amada? . Y el achilatero … después de otra excelente jornada de ventas completas… ahora coquetea con alguna dama que ríe al oír sus anécdotas a la sombra del gomero y de la desafiante estatua de la Libertad.
Del otro lado de la Plaza Independencia se reúnen las tribus urbanas, los “skaters” se deslizan de un lado al otro sobre sus tablas , braman las rueditas contra las baldosas mientras aterrorizan a los canes que el paseador de perros trae atados como un titiritero experto. Muy cerca los “Dark” se burlan de los colores ,portan orgullosos sus peinados raros, tachas…
El sonido de los murcielagos sobre calle 24 de Septiembre anuncia el paso de la esperada noche, se llenan los bares de familias , parejas y amigos, un cantor desnuda su voz por unas monedas a la gorra, noche de mendigos, de perros en las aceras, de amores embriagados de pasión, de juventud… del eterno festejo a la vida… en el rito Tucumano de apagar las penas en una zamba bajo esta Luna buena.



